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La Coctelera

APRENDO

Dedico este instante a aprender.

Conozco la altura de cada escalón, el tamaño de mis pies, mi resistencia...

Extiendo un líquido pegajoso que evitará que resbale y detengo mi reloj para disponer esta vez de un tiempo infinito.

Ayer subí la escalera varias veces y en la cima solo encontré al astuto cansancio, sonriente tras arrojar a la satisfacción de un empujón.

Bajé corriendo en su ayuda y tras examinar tal cúmulo de intentos me percaté de que todavía no había hecho nada.

 

Decidí echarme la siesta y la satisfacción vino sin que yo la llamase para apoyarse en mi almohada.

 

Hoy aprendo que cada escalón esconde un arsenal de propuestas.

Sé que lejos solo hay ausencia.

Poso mis pies procurando descargar mi peso en todos los puntos por igual.

En la zona de mis dedos siento cosquillas y sueño con la arena de la playa.

Decido que todos mis sueños se hagan realidad.

Aprovecho para tomar un puñado de arena y observar como se escapa entre mis dedos.

Dejo que un baño de sol me cubra.

Te invento dibujándote en el suelo.

 

Hoy aprendo, para siempre,  que con otra mirada todo se encuentra en el primer escalón.

 

Imagen de Maribel Mesa

VIAJE A LA INFANCIA

 

Existe un antes y un después. Mi pasado se difumina volviéndose cada vez más borroso. Aparecen algunas lagunas que la sequía ha transformado en minúsculos charcos.

En estos momentos el presente pesa tanto que roza lo insoportable. Cae en bloque, pesado, opaco y falto de luminosidad.

El futuro no consigo verlo. Me disgustó y lo borré.

De esta forma tan afilada consigo plasmar con palabras el momento actual. Estoy detenida, en espera, escuchando un sonido de alarma dentro de mi cerebro que me indica que debo huir, saltar a otro instante, buscar otra situación, otro segundo que me ofrezca un remedio. Añoro un escenario apropiado a quien en realidad soy.

No puedo seguir aquí y sin embargo mis pies ya no se mueven. He olvidado caminar y los senderos que dibujé a lápiz frente a mí se han ido desgastando con el paso del tiempo por no utilizarlos.

Ahora son finas líneas discontinuas imposibles de recorrer sin perderse.

Mi mirada se ha quedado estancada en una hoja en blanco.

Imagino un paisaje remoto, paradisíaco, donde quizá mis sueños estén escondidos aguardando un dueño diestro que los convierta en realidad.

De repente lleno una brillante maleta con mis proyectos y de nuevo saboreo el movimiento.

Mis pies cobran vida.

Me propongo emprender un viaje, al país de los sueños, tantas veces mencionado en los cuentos de mi infancia, y que había olvidado por completo.

Noto el aire en mi piel.

Los diferentes senderos que se abrían ante mí se perfilan, se vuelven más firmes dotando a mis pies de la estabilidad que requiere un viaje de tanta envergadura.

De nuevo siento deseos de afilar los lápices de colores.

Veo una casa gris que permanece sin vida en el papel y añado a la chimenea un poco de leña. Decoro la ventana con unas cortinas de cuadros entreabiertas por las que asoma un gato, y coloreo la fachada con un tono marrón rojizo simulando el adobe.

Entonces camino durante días sin detenerme.

La suela de mis babuchas cada vez se desgasta más y los dedos de mi mano han enrojecido por el peso de la maleta que no me atrevo a abrir.

Me siento a los pies de un árbol que me resulta familiar.

Recuerdo esas enormes manzanas rojas que solían flotar entre las ramas y me quedo dormida formando parte de aquella ilustración de mi niñez que representaba mi forma de ver el mundo.

Al cabo de varios días el despertador suena.

Intento abrazarme al árbol para sentir su fortaleza pero solo encuentro una vieja almohada mojada con mi sudor, o quizá fueron lágrimas, y un par de zapatos de tacón sin usar, en el suelo.

Miro la vieja mochila remendada que permanece desde hace meses sobre el sillón repleta de obligaciones y olvido la maleta de los sueños.

Mi mirada recorre el cuarto y bostezo.

Me levanto y ahora sí que duermo, apoyada en lo que finge ser madurez, como cada día.

 

Imagen de MANUEL ARAÚJO

AHORA

Ahora vamos a rematar las puntadas,

a bordar el pasado para darle otro aspecto,

a quitar el polvo a los sueños.

 

Mi tiempo ya no lo pierdo.

 

Cubramos de extraños cuentos los periódicos de hoy.

Rompamos la fea vajilla y hagamos música con el estruendo de cada plato.

Transformemos los calambres de nuestros fríos pies en baile.

Hagamos de nuestro cuarto un lupanar.

Cubramos con una venda las mirillas.

Pintemos de rojo la vida.

Aclaremos de una vez los porqués de estas miradas.

Regalémonos unas cuantas volteretas.

 

Burlémonos del dolor que también tiene cosquillas!

 

IMAGEN DE PACO YUSTE

EL VIAJE

Cada movimiento de mis pies desnudos dibuja seductoras formas en la duna, mientras una fuerte lluvia de ideas, desordena mi melena y me obliga a caminar a ciegas.

La música bereber pone banda sonora a mi cuento imaginario y me abriga en esta noche de insomnio y locura.

La chilaba azul indigo se desliza por mi piel hasta posarse con delicadeza en la arena.

Desnuda, permito que el aire frío y nocturno barra mi cuerpo olvidando lo anterior, poseída por un intenso presente que se resbala entre mis finos dedos en busca del siguiente instante.

Permanece el sabor del recuerdo,  las especias en mis labios, la libertad infinita, la luz de unos ojos negros y la fantasía del travieso viento al que espero cada noche.

Me queda el nacer al final de cada viaje.

Imagen RICARDO RENEDO

IRREPETIBLE INSTANTE

 

A veces el frío miedo congela mis pies

me paro para ver lo incierto

un futuro inventado;

Irritante quimera.

 

 

Hasta que un rayo de sol roza mis dedos

me detengo en un nuevo intento

soñando un porvenir lejano;

Me inquieta la espera.

 

 

Entonces doy la mano a la templanza

me muestra este instante que se lleva el viento

irrepetible,  raudo momento

que la prisa transforma en ceguera.

 

 

Imagen de Oswaldo Cantillo

EVOLUCIÓN

No fue fácil,

avanzar sin tomar un atajo

acelerar cuando el pasado se prorroga.

ni dormir sin tiempo para los sueños.

Nunca fue cómodo

agarrarse a las letras con una sola mano

disfrazarse de guerrera

e intentar sonreír sin ganas.

Jamás fue sencillo

recoger tus pedacitos

recomponerte convertido en otro

y fingir reconocerte.

 

Pero ya no será factible

continuar la rutina

habiéndome descubierto

engañada tras mi máscara.

Y es que… va a ser imposible

camuflarme entre vosotros

renunciar a nuevos planes

y simular que os creo.

Ya no puedo detenerme

después de abrir tantas puertas;

hoy me embaucó la locura

y ha borrado mis temores.

 

IMAGEN DE MARCOS REY VICENTE

LABERINTO

Decido tomar el camino más largo

cuando me encuentro más cansada

Intento alzar el vuelo sin alas

desde el edificio más alto.

Te tiendo mi mano,

al percatarme de que no aprendí a pedir ayuda.

Decido recuperar baladas nostálgicas

si la tristeza me abraza

Oso desnudarme

cuando tiemblo de frío.

Me abrazo a los problemas

buscando comprensión.

Quizá cuando todo vaya bien

mi vida carezca de sentido.

Imagen de EMMANUEL CRUZ

DECEPCIÓN

Puse brillo en mi mirada, cepillé mis cabellos, maquillé mis labios y esperé el momento de la celebración permitiendo que mis nervios me hicieran cosquillas.

Durante noches visualicé el momento. Encontré el sitio adecuado, elegí septiembre, busqué el día exacto y te invité.

No conseguí que el viento dejara en paz mi peinado. Mi perfume no se convirtió en placer, mi sonrisa se arrugó y qué decir de mis ojos inundados por las lágrimas.

Quizá si la próxima vez eliges tú el momento consiga convertirte en funámbulo y que camines a mi lado, sin miedo, por la cuerda temblorosa de mi vida.

Puede que esta noche cierre la puerta a los sueños y duerma sin más.

Hoy te regalo mi lado de la cama y te presto mi corazón para que lo guardes bajo la almohada hasta mi vuelta.

Imagen de Renso Castaneda