EL VIAJE

Cada movimiento de mis pies desnudos dibuja seductoras formas en la duna, mientras una fuerte lluvia de ideas, desordena mi melena y me obliga a caminar a ciegas.
La música bereber pone banda sonora a mi cuento imaginario y me abriga en esta noche de insomnio y locura.
La chilaba azul indigo se desliza por mi piel hasta posarse con delicadeza en la arena.
Desnuda, permito que el aire frío y nocturno barra mi cuerpo olvidando lo anterior, poseída por un intenso presente que se resbala entre mis finos dedos en busca del siguiente instante.
Permanece el sabor del recuerdo, las especias en mis labios, la libertad infinita, la luz de unos ojos negros y la fantasía del travieso viento al que espero cada noche.
Me queda el nacer al final de cada viaje.
Imagen RICARDO RENEDO
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NO HAY BARRERA, CERRADURA, NI CERROJO QUE PUEDAS IMPONER A LA LIBERTAD DE MI MENTE (Virginia Woolf)

antares dijo
Y qué tendrán los viajes que nos revuelven tanto... No hay nada como abrir horizontes, descansar la mirada en otro paisaje, desnudar las emociones para sentirse viva.
Un abrazo
23 Febrero 2009 | 11:11 AM